
Atacado por alguna patología poética Huidobro se levanta hambriento de imágenes. Las toma, caza, recolecta, a veces roba, incluso las mendiga, según su estado de ánimo. Hasta que descubre que se relaciona con la gente a través de la fotografía. Se cuela en las bodas, se inmiscuye en conversaciones, se asoma a los compartimentos de las familias, pero, sobre todo, mira donde no hay que mirar. Siempre con su cámara.
José Ramón Huidobro (Madrid, 1966) acaba de plasmar en Sleeping train, un libro doble de fotografía y poesía, el poso de un viaje en solitario por la India transcurrido en el año 2005. Es su segunda experiencia con Ediciones Amargord con quien publicó el poemario Los amantes de Coriolis. En esta ocasión la faceta poética se ve enriquecida con la mirada para conformar un poema visual que se descifra a través de los sentidos de la lectura.
En el anverso emerge un recorrido fotográfico de noventa y dos instantáneas en color bajo la supervisión y edición gráfica de Jorge Moreiro, quien se hizo cargo de las 3000 fotografías que Huidobro trajo en el equipaje. De él es el prólogo titulado “El fotógrafo compulsivo” en la que afirma que el poeta retrata como si en cada fotografía tuviese que contarlo todo. El viajero va descubriéndose a sí mismo hasta que nos encuentra a todos.
Después de miles de kilómetros a la velocidad de un vagón de segunda, el sueño se va haciendo tren y éste se convierte en agua, mercado o fachada. Las personas observan de frente y guardan silencio. Los pies de foto se ubican al final de la serie para no distraer la película de un viaje que transcurrió por Mumbai, Goa, Karnataka, Delhi, Uttar Pradesh, Orissa y Tamil Nadu.
Para José Ramón Huidobro Sleeping train es una mirada que se pierde paralela a las vías de un tren que atraviesa la India “Mi cámara tiene el poder de recordar. Yo pongo la pupila, pero es ella quien asimila, digiere y me devuelve una imagen mejorada”
Poemas asimétricos y visuales
La poesía de Sleeping train brota al regreso de la India. “Despierto/en el mundo del cemento/Ayer el pájaro/me atrapó con sus garras/ y me destripó”. El jet-lag le hace desenfocar las pupilas, levitar y volver a viajar. Así surge el flash back poético a través de su diario de viaje. Algunos versos ya estaban escritos en él y los otros fluyeron naturalmente en muy corto espacio de tiempo.
El tren es el protagonista de la lucha interna y las excusas del que no pertenece a un lugar. Se presiente la llegada del turista que agarra un taxi en Mumbai para desaparecer del mundo y sentir la plena libertad de avanzar sin destino fijo como un aprendiz de viajero. Las horas ralentizadas de ferrocarril pueden sintetizarse en apenas tres versos: La mujer india/presa del horizonte/ acaricia el sol. El bisturí hace que cada palabra sea certera pues Huidobro no entiende lo que pasa por sus ojos y no pretende resolver esa carencia. Esa es su forma de escribir o viajar.
La colección de poemas está diseñada sin títulos ni índice. Sigue la secuencia de las escalas y en el papel se distribuye asimétrica y perfectamente visual. Es el diario íntimo de un fotógrafo que cierra el diafragma y desvela monólogos interiores de viajero sin don de lenguas.
Sleeping train es la tercera obra publicada de José Ramón Huidobro tras Africano (Ediciones Vitruvio, 2002) y Los amantes de Coriolis (Ediciones Amargord, 2004).